Desde la creación de la Ley de la Segunda Oportunidad, han resurgido muchas personas que estaban, prácticamente, destruidas y ahora se encuentran en un mejor estado de bienestar social después de haber superado su crisis financiera.

Al comenzar un proceso jurídico necesitas empaparte de algunos términos que vendrán a ser de uso común durante el tiempo que se lleve resolver tu caso.

Además del abogado y gestor, debes entender la función del notario, el registrador y el juez, siendo esta última persona un actor importante en tu procedimiento.

Los jueces de concurso son los expertos facultados, ante la ley, para estudiar los expedientes y tomará una decisión una vez analizados los argumentos. Tienen esa decisión en sus manos de paralizar, levantar y retirar todo tipo de intereses, embargos, ejecuciones y ficheros en donde se expresa tu morosidad.

Aunque la Real Academia de la Lengua Español, la RAE, lo define como un órgano judicial especializado, realmente es una persona física que tiene el conocimiento jurídico para tomar decisiones y llevar a un buen término, según la ley, el caso que se le asigne.

Dichos jueces, por lo general, desarrollan su actividad circunscrita a un territorio específico, a una zona geográfica y de ejercicio profesional. En este caso, serán jueces mercantiles los que tomen decisiones con respecto a los casos relativos a la Ley de Segunda Oportunidad.

Como ya se entiende, es una persona imparcial y que no deberá tener vinculo alguno con las dos partes involucradas en los procedimientos. Esto lo especifica en el artículo 8 de la Ley Concursal, que señala de forma puntual que el simple hecho de haber tenido relación comercial en el pasado, este no podrá tener competencias en un proceso, garantizando la transparencia y equidad en la actuación.

En un procedimiento o expediente de la Ley de Segunda Oportunidad, no solo interviene un juez, por el contrario, son varios los actores involucrados, pero será el mencionado quien desempeñe una labor crucial en la aplicación o no de la respuesta positiva a tu caso.

Lo primero que debes hacer es entender que es un abogado quien lleva el caso y prepara todos los argumentos en cada una de las actuaciones que surgirán. Luego intervienen un notario, un registrador, un mediador y un procurador, y luego de que todos ellos participen, es cuando se inicia la actuación del juez quien analizará el beneficio de la ley que haz pedido.

Además de las personas mencionadas, también pueden intervenir en el proceso una cámara de comercio y un administrador concursal, pero la participación de ellos estará condicionada a si el caso es de una persona jurídica o empresa, y que no se logre un acuerdo extrajudicial para hacer los pagos contraídos en la deuda.

Si todo esto te parece muy complejo de entender, es necesario que comprendas la importancia de saber buscar al aliado perfecto para solucionar cualquier problema jurídico y financiero que enfrentes. Una mala asesoría podrá desencadenar una actuación negativa en un proceso que tiene muchos obstáculos que sortear y, lo mejor, es que te dejes conducir por gente con experiencia en el área.