¿Que es el IRPH? ¿Cómo puedo cancelar la Hipoteca?

A la formulación de esta sencilla pregunta que planteamos en empiezadecero.es, probablemente el lector habrá contestado de forma afirmativa: «Sí, es el acrónimo del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas». Sin embargo, una lectura más sosegada nos muestra que, en lugar de una «Efe» final, este acrónimo contiene como letra «Hache».

Y es que en eso consistió, claro está, en parte y no todos, algunas de las tropelías que se cometieron  en el fulgor de la burbuja inmobiliaria, justo cuando la década del dos mil comenzaba a despuntar y  todavía el común de los mortales no se había familiarizado con los términos «calentamiento global» o «efecto invernadero».

Las Clausulas Hipotecarias Abusivas

Más tarde algunos jueces y, recientemente y de forma generalizada, los cambios legislativos, dieron en llamar a algunas de aquellas prácticas «cláusulas abusivas». Y es que, en cuestiones de «ingeniería económica» la mayoría de los españoles andamos más bien justos, rozando el suficiente o dejándonos esta materia para septiembre, porque, en ocasiones, es necesaria la paz de las tardes de verano para asimilar según qué términos y fórmulas que, honestamente, ¿Para que leernos las cláusulas de un contrato hipotecario si, en definitiva, nos vamos a quedar cómo estábamos? Es decir: ni papa.

Sobretodo cuando están hechas, claro está, precisamente para no ser entendidas. Es por esto que, como más tarde se supo, confiamos ciegamente en el director de nuestra sucursal bancaria, o en cualesquiera otro agente (API,  gestor…) que parezca saber de lo que se habla y que nos asegure que se trata del producto más adecuado para nuestra situación.

Al fin y al cabo, para eso están. Suponemos que saben lo que se hace y, oye, si nos recomiendan un producto hipotecario, ¿Quienes somos nosotros, pobres mortales, para contradecirles? ¿Qué mente retorcida va a suponer que, precisamente, nos ofrece una fórmula de cálculo de nuestros intereses hipotecarios que beneficia a la entidad bancaria frente al consumidor? ¿Y, porqué, habiendo un producto más económico, alguien nos va a sugerir el más caro, cómo el más adecuado para nuestra situación? ¿Y cómo vamos a pensar que cancelar la hipoteca es un escenario a contemplar, si todo va salir bien?

Cálculo de intereses y cancelación hipotecaria

Resumiendo, las dos posibilidades que se ofrecían al contratar su préstamo hipotecario para el cálculo de intereses consistían, de una parte, en la basada en el indicador «Euribor» y, de otra parte, en el denominado «IRPH». Y todas las garantías adicionales a la hipotecaria eran un «mero tramite» que con toda seguridad nunca se iba a usar para cancelar la hipoteca.

El denominado IRPH, es sin duda el más desventajoso, puesto que encarece el precio de la cuota mensual. Se basa en el cálculo de la media de los intereses del conjunto de préstamos de las entidades bancarias nacionales. Ahora, una sentencia (que se ha de hacer firme el próximo año), dictamina que esta cláusula era poco clara y, por tanto, pudo llevar a engaño a no pocos deudores. Cabe, pues, tal y como sucedió con las «cláusulas suelo», revisar nuestro contrato y cerciorarnos de que éste no se basa en el citado índice. En caso contrario, podemos reclamar la diferencia. Su asesor de confianza puede informarle. Aunque, visto lo visto, si recurre a asociaciones de consumidores o cualesquiera otra segunda opinión, mejor que mejor. Suerte y ánimo.

Cancelar la hipoteca con la Segunda Oportunidad

Si finalmente no puedes negociar con tu banco una condiciones viables para poder frente a tu hipoteca, debes cancelarla. Gracias a la Segunda Oportunidad tienes dos nuevas opciones:

  • Renovar el acuerdo «imposible de renovar»
  • Cancelar la hipoteca y forzar la entrega de tu casa como dación en pago