La abogacía está sujeta a una serie de normas recogidas en el código deontológico del abogado, las cuales hacen referencia a la manera adecuada y profesional de comportarse con cada uno de sus clientes. A continuación las vemos de forma detallada:

Obligaciones del abogado con su cliente

Recogidas en el código deontológico

  • Confianza: La relación entre abogado y cliente se basa en la confianza, se exige al abogado una conducta veraz, íntegra, leal y diligente. El abogado está obligado a mantener siempre la confianza con su cliente y a no defender intereses en conflicto con los del cliente.
  • En casos donde se ejerce la abogacía colectiva o se trabaja con otros colegas del sector, el abogado está en derecho de no participar en cualquier intervención que resulte contraria a los intereses de su cliente, o traicione de alguna manera la confianza entre ambas partes.
  • Secreto profesional: Incluye las confidencias y propuestas de cliente y adversario, de los colegas de profesión y de todos los documentos de los que el abogado tenga constancia.
  • Salvo expresa autorización del mismo, el abogado no puede mostrar a los tribunales ni a su cliente las notas o comunicaciones que reciba del abogado que trabaja con la otra parte.
  • El abogado no podrá grabar conversaciones presenciales o telemáticas salvo previa autorización de todas las partes implicadas.
  • Si el cliente lo solicita, el deber de secreto profesional se extenderá a todos los miembros del colectivo. El abogado por su parte debe hacer respetar el secreto profesional a todos los profesionales que trabajen o colaboren con él. El derecho de secreto profesional permanece una vez finalizado el caso.
  • En caso de que el abogado se encuentre en incompatibilidad absoluta para ejercer la abogacía deberá solicitar la baja o pasar a ser colegiado no ejercitante, con el fin de reducir al máximo las molestias que pueda acarrear a todas las partes.
  • El abogado podrá realizar su publicidad libremente siempre que esta no atente contra la dignidad de las personas ni muestre datos o información de terceras personas que no lo autoricen.
  • El letrado no puede proceder a la captación desleal de clientes, por lo tanto no puede intentar deliberadamente “quedarse” con el cliente de otro abogado.
  • Cuando un abogado suceda a otro trabajará para que el cliente actual abone los honorarios pendientes al letrado anterior.
  • El abogado está en obligación de comprobar la identidad y facultades de quien facilita el encargo.
  • En caso de que surjan discrepancias con el cliente el abogado podrá abstenerse o cesar la intervención con dicho cliente. De la misma manera no podrá aceptar ningún encargo que viole de alguna manera los intereses de clientes anteriores.
  • El abogado solo aceptará casos en los que se considere competente para dirigirlos, en caso contrario solo podrá aceptarlos si trabaja con otro abogado que sí lo sea.
  • Los honorarios se acordarán siempre entre abogado y cliente, teniendo en cuenta la normativa recogida en el código deontológico y de competencia desleal.
  • El abogado no podrá comunicarse nunca directamente con la parte contraria de su caso siempre que le conste que este cuenta con otro letrado.